8 junio 2010
Sin un solo dato duro que la soporte, se impone ya en la agenda periodística la verdad oficial de que es un grupo guerrillero el que tiene secuestrado desde el 26 de abril pasado al político panista Diego Fernández de Cevallos, lo que si bien es probable, tendrá que ser respaldado por algo más que las filtraciones de los aparatos de inteligencia civil y militar.
Ayer, el periodista Raymundo Riva Palacio aseguró que “de acuerdo con los patrones de secuestros en los 10 últimos años y el modus operandi que han mostrado sus captores” es el Ejército de Liberación Nacional (ELN) quien tiene en su poder a Diego.
Se refiere a este grupo como escisión del EPR, que actúa en el centro del país, especialmente en el estado de Querétaro, con un bajo perfil, no protagónico, lo que justificaría el que hasta ahora no hayan reivindicado la acción. Refiere que el ELN ha realizado cuando menos otro secuestro de alto impacto, el de Nelly Esper Sulaimán.
Con perspicacia hace notar que en el comunicado eperrista de deslinde del secuestro del panista venían dos párrafos –que aquí sólo anotamos como extraños y aparentemente fuera de contexto-, en los que habla de grupos traidores, que simulan tener estructuras revolucionarias, que en realidad serían la clave para entender que los autores son una escisión propia.
Otra media docena de columnistas ha sido más vago, éstos ni siquiera se han tomado la molestia de responsabilizar a un grupo en particular, ni de explicar a sus lectores la mecánica guerrillera de los secuestros, ni de justificar la fe ciega en sus fuentes como para repetir lo que les dicen sin pedir una sola prueba de su dicho.
Jorge Lofredo, investigador del Centro de Documentación de los Movimientos Armados ha escrito y explicado en cuando menos una entrevista radiofónica, que sin información concreta es imposible especular sobre la participación de grupos revolucionarios en el hecho. Prudente, no le entra a la tenebra propia del espionaje y la ciencia ficción, ajenas ambas a la ética periodística.
Hacer inteligencia, civil o militar, implica siempre recolectar datos y analizarlos. Hay ahí siempre un principio de incertidumbre propio de las organizaciones encargadas de la seguridad nacional, las que sin duda alguna están trabajando en lo de Diego Fernández de Cevallos. Las hipótesis de trabajo suelen ser de alta secrecía por sus implicaciones para el país y, en este caso, para la vida de la víctima.
Por eso llama la atención que se esté colando tanto el secreto de la guerrilla secuestradora. Más que filtraciones periodísticas parece campaña de posicionamiento de una verdad a repetir mil veces, para que quede más en el imaginario público que en la crudeza de los hechos.
Esto no es descabellado si se toma en cuenta que hay cuando menos un caso de secuestro –el de Eduardo García Valseca- en el que la autoridad asegura contundente que los autores fueron guerrilleros, que se pagaron poco menos de dos millones de dólares de rescate (@rivapa dixit), pero sin estar dispuestos a hacer pública su investigación, ni a exhibir las pruebas de que fue el EPR el plagiario, y no permiten siquiera que el expediente sea consultado por los afectados.
Opacidad pura que no abona a la credibilidad de las autoridades involucradas y más bien las pone en sospecha.
Aquí parece repetirse el patrón, con la diferencia de que el secuestro está en curso. Es cosa de tiempo para saber si estamos frente a datos duros de inteligencia o es sólo propaganda.
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lunes, 7 de junio de 2010
lunes, 17 de mayo de 2010
Diego Fernández de Cevallos y el EPR
18 mayo 2010
Ayer por la tarde llegó el comunicado en el que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) rechaza haber secuestrado al político panista y polémico abogado Diego Fernández de Cevallos (DFC). El deslinde es oportuno, toda vez que las condiciones de los hechos y el perfil del personaje se prestaban a la especulación.
Si hay alguien en México que represente a la élite política y de poder en México es él. Diego personifica todo contra lo que dicen luchar las fuerzas revolucionarias e insurgentes del país y por lo mismo ha sido desde siempre un objetivo político de peso para dichos grupos. Aun así, al parecer no han sido ellos los plagiarios.
El comunicado inicia lamentando la desaparición de DFC, lo que parece ironía, pero no lo es tanto cuando al seguir la línea argumentativa del texto equiparan el secuestro por motivos económicos y sociales con el realizado con motivos políticos, del que han sido víctimas muchos luchadores sociales en el país y dos de sus militantes, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, por quienes llegaron a atentar contra instalaciones de Pemex en 2007 y por los cuales mantienen latente con el gobierno federal una cada vez más menguada mediación.
“Para nosotros la política no es un problema personal, por eso ante la desaparición del Sr. Diego Fernández de Cevallos, sin importar si sacan su accidentada biografía o los claro-oscuros de su vida, lamentamos el hecho y nos solidarizamos con el dolor de su familia, así como con el dolor de todas las familias que sufren por la ausencia de sus seres queridos y nos pronunciamos porque no hayan más desaparecidos en el país ni por motivos políticos o sociales…”
El grupo armado contrasta, sin embargo, el tratamiento que el gobierno federal da a la desaparición del renombrado panista, con el poco interés que pone en los casos de desaparición forzada de personas, tan seres humanos unos como los otros.
El tema del secuestro por guerrilleros es recurrente cuando pasan estas cosas. Se traen a colación los realizados por Lucio Cabañas, Genaro Vázquez y la Liga Comunista 23 de septiembre en los años 70. También se traen a la memoria los de Alfredo Harp y Ángel Lozada, en los 80, por el Procup.
En los últimos años se acusa a todas las organizaciones armadas de secuestrar empresarios para financiar su lucha, método que el EPR dice haber abandonado desde su congreso del año 2000, argumento que utiliza para deslindarse de todos los plagios que se le pretenden achacar después de ese año, incluído, muy notablemente , el de Eduardo García Valseca (parte 1 y parte 2), que el gobierno federal imputa a los eperristas sin aportar públicamente mayores pruebas.
Por lo pronto, en el caso de DFC habrá qué buscarle por otro lado: crimen organizado, secuestradores solitarios y no se puede descartar a otro grupo armado que no sea el EPR.
El reproche cifrado
En el mismo texto de deslinde del EPR respecto del caso DFC, se atraviesan dos párrafos aparentemente inconexos de la argumentación central, en el que se aborda el tema de los traidores a la causa guerillera. Dicen textualmente:
“En nuestro país, también existen los Joaquines Villalobos entre los ladrones y desertores de la revolución que huyeron para no ser juzgados bajo los principios revolucionarios. Hoy, algunos con sus actos simulan tener estructuras y quieren venderse muy caro con o para quien quiera cooptarlos, sin embargo, aunque hagan simulaciones de estar en la sierra, no deja de ser un montaje y medida mediática para tratar de justificar la incapacidad política para organizar revolucionariamente a las masas y la ausencia de un lineamiento y fundamentos filosóficos para hacer creíble su existencia.
“Cuando estaban dentro de las filas de nuestro partido, aquí era tanta la devaluación y mediocridad que decían que a pesar de los años en la lucha revolucionaria no se había hecho nada, hoy han pasado los años y quisiéramos ver los resultados, que sus palabras de presunción se volvieran realidad”.
¿Con quién se pelean?, ¿hubo otra escisión?, ¿quién se salió de sus filas huyendo del juicio revolucionario? Se refieren a “unos” que se salieron y al paso de los años no han hecho nada de revolución. Interesante…
Anarquistas en “conflicto permanente”
Las llamadas Células Autónomas de Revolución Inmediata Praxedis G. Guerrero, reivindicaron esta semana tres de las ultimas explosiones en la ciudad de México.
Se deslindan de la APPO, la Otra Campaña y grupos afines y niegan tener nexos con la supuesta bomba encontrada en la Cámara de Diputados.
Checa aquí los textos respectivos.
Congreso Nacional de Lucha Armada
Mañana inicia en la ciudad de México el Congreso Nacional de Lucha Armada, en el Centro Cultural José Martí de la ciudad de México (Reforma y Balderas). Reportaremos lo que se diga en las mesas y se "tuiteará" desde @ajimac. Revisa aquí el programa del evento.
Ayer por la tarde llegó el comunicado en el que el Ejército Popular Revolucionario (EPR) rechaza haber secuestrado al político panista y polémico abogado Diego Fernández de Cevallos (DFC). El deslinde es oportuno, toda vez que las condiciones de los hechos y el perfil del personaje se prestaban a la especulación.
Si hay alguien en México que represente a la élite política y de poder en México es él. Diego personifica todo contra lo que dicen luchar las fuerzas revolucionarias e insurgentes del país y por lo mismo ha sido desde siempre un objetivo político de peso para dichos grupos. Aun así, al parecer no han sido ellos los plagiarios.
El comunicado inicia lamentando la desaparición de DFC, lo que parece ironía, pero no lo es tanto cuando al seguir la línea argumentativa del texto equiparan el secuestro por motivos económicos y sociales con el realizado con motivos políticos, del que han sido víctimas muchos luchadores sociales en el país y dos de sus militantes, Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, por quienes llegaron a atentar contra instalaciones de Pemex en 2007 y por los cuales mantienen latente con el gobierno federal una cada vez más menguada mediación.
“Para nosotros la política no es un problema personal, por eso ante la desaparición del Sr. Diego Fernández de Cevallos, sin importar si sacan su accidentada biografía o los claro-oscuros de su vida, lamentamos el hecho y nos solidarizamos con el dolor de su familia, así como con el dolor de todas las familias que sufren por la ausencia de sus seres queridos y nos pronunciamos porque no hayan más desaparecidos en el país ni por motivos políticos o sociales…”
El grupo armado contrasta, sin embargo, el tratamiento que el gobierno federal da a la desaparición del renombrado panista, con el poco interés que pone en los casos de desaparición forzada de personas, tan seres humanos unos como los otros.
El tema del secuestro por guerrilleros es recurrente cuando pasan estas cosas. Se traen a colación los realizados por Lucio Cabañas, Genaro Vázquez y la Liga Comunista 23 de septiembre en los años 70. También se traen a la memoria los de Alfredo Harp y Ángel Lozada, en los 80, por el Procup.
En los últimos años se acusa a todas las organizaciones armadas de secuestrar empresarios para financiar su lucha, método que el EPR dice haber abandonado desde su congreso del año 2000, argumento que utiliza para deslindarse de todos los plagios que se le pretenden achacar después de ese año, incluído, muy notablemente , el de Eduardo García Valseca (parte 1 y parte 2), que el gobierno federal imputa a los eperristas sin aportar públicamente mayores pruebas.
Por lo pronto, en el caso de DFC habrá qué buscarle por otro lado: crimen organizado, secuestradores solitarios y no se puede descartar a otro grupo armado que no sea el EPR.
El reproche cifrado
En el mismo texto de deslinde del EPR respecto del caso DFC, se atraviesan dos párrafos aparentemente inconexos de la argumentación central, en el que se aborda el tema de los traidores a la causa guerillera. Dicen textualmente:
“En nuestro país, también existen los Joaquines Villalobos entre los ladrones y desertores de la revolución que huyeron para no ser juzgados bajo los principios revolucionarios. Hoy, algunos con sus actos simulan tener estructuras y quieren venderse muy caro con o para quien quiera cooptarlos, sin embargo, aunque hagan simulaciones de estar en la sierra, no deja de ser un montaje y medida mediática para tratar de justificar la incapacidad política para organizar revolucionariamente a las masas y la ausencia de un lineamiento y fundamentos filosóficos para hacer creíble su existencia.
“Cuando estaban dentro de las filas de nuestro partido, aquí era tanta la devaluación y mediocridad que decían que a pesar de los años en la lucha revolucionaria no se había hecho nada, hoy han pasado los años y quisiéramos ver los resultados, que sus palabras de presunción se volvieran realidad”.
¿Con quién se pelean?, ¿hubo otra escisión?, ¿quién se salió de sus filas huyendo del juicio revolucionario? Se refieren a “unos” que se salieron y al paso de los años no han hecho nada de revolución. Interesante…
Anarquistas en “conflicto permanente”
Las llamadas Células Autónomas de Revolución Inmediata Praxedis G. Guerrero, reivindicaron esta semana tres de las ultimas explosiones en la ciudad de México.
Se deslindan de la APPO, la Otra Campaña y grupos afines y niegan tener nexos con la supuesta bomba encontrada en la Cámara de Diputados.
Checa aquí los textos respectivos.
Congreso Nacional de Lucha Armada
Mañana inicia en la ciudad de México el Congreso Nacional de Lucha Armada, en el Centro Cultural José Martí de la ciudad de México (Reforma y Balderas). Reportaremos lo que se diga en las mesas y se "tuiteará" desde @ajimac. Revisa aquí el programa del evento.
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martes, 9 de marzo de 2010
EPR y Eduardo García Valseca (2)
En seguimiento al blog de ayer debo decir que los guerrilleros secuestran. Lo hizo Lucio Cabañas, tambien la Liga 23 de Septiembre. El Procup-PDPR se forró plagiando a Alferdo Harp Helú y a Ángel Lozada en los 80. El EPR reconoce haber echado mano de esa táctica hasta el año 2000, en que, aseguran, decidieron ya no usarla.
TDR ha afirmado que lo hace al considerarlo una recuperación de dinero obtenido ilícitamente por los empresarios. ERPI es acusado de secuestrador en Guerrero, pero tampoco ha habido pruebas ni reivindicaciones que lo constaten.
Luego entonces, ¿podemos estar seguros de que EPR no plagió a García Valseca? No, claro que no. Siempre cabe la posibilidad de que en público nieguen una práctica privada que les genere dividendos y que no les acarree mala imagen social.
¿Fue el modus operandi de lo que pasó en San Miguel de Allende el 13 de junio de 2007 consistente con un secuestro político? No lo parece. Cuando menos no por los eperristas; no sabemos si otra guerrilla pudo haber actuado. Esto fue lo que comenté al equipo de la NBC.
La explicación del martillo en el asiento trasero del Jeep parece insuficiente como una señal de plagio guerrillero. Los secuestradores nunca se identificaron con la familia como tales. Contra lo que habían hecho en anteriores situaciones (Harp,Lozada) ahora balearon a la víctima a manera de represalia, lo cual sería más compatible con la delincuencia común. No difundieron un comunicado vanagloriándose de la retención, dirían ellos, de uno de sus enemigos de clase. Hay que recordar también que en esta lógica revolucionaria todo acto, así sea de financiamiento, siempre pretende ser profundamente político.
Los agentes de la AFI, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública federal siempre han argumentado con mucha seguridad que en este caso, como en el de Paola Gallo, fue el EPR o una de sus células las que actuaron. Se reservan los detalles, dicen, por razones de seguridad nacional.
¿Qué hay de especial en el tema García Valseca que hace tan herméticos a los cuerpos de orden público a difundir detalles del episodio?, ¿por qué callar? De acuerdo con Jayne Rager, esposa de la víctima, ni siquiera a la familia se le ha permitido ver el expediente del caso.
En una lógica de defensa del Estado y las instituciones, la contrapropaganda también juega un papel importante. ¿Por qué no desmentir con hechos y pruebas que el EPR sigue secuestrando, pese a que ellos lo nieguen?
¿O es que no fue el EPR ni guerrilla alguna? Si, por el contrario, fue una banda de criminales del orden común, ¿por qué no decirlo, como ha sucedido en otros casos? “Fue la banda del Rojo, del Azul o del Verde…”
El silencio extraña. La opacidad mete dudas. ¿O es que hay algo más? ¿Acaso se protege a alguien?, ¿policías o soldados, por ejemplo? Mientras no se aclaren los detalles ni se exhiban las pruebas, toda especulación sigue abierta.
Ahora bien, ¿qué buscan Jayne y Eduardo? Él está libre y, hasta donde sabemos, sano. En México ya se le dio carpetazo a su asunto. ¿Para qué moverle entonces? ¿Para qué tanta publicidad en medios tan influyentes de Estados Unidos?
Ellos dicen que para revelar la veradera situación de inseguridad que se vive en el país, dar a conocer su testimonio y ayudar a que de esta manera mejoren las cosas y nadie vuelva a vivir el infierno de un ser querido secuestrado.
Y sí, las cosas están mal. Las familias Martí, Vargas Escalera, Miranda de Wallace, Morera, son apenas la punta del iceberg de una tragedia nacional, prohijada por la impunidad con que actúan las bandas de secuestradores, gracias a sus nexos con autoridades y policías corruptas.
Aun así, el timing de la exposición mediática de los Valseca parece reforzar más la imagen en el exterior de que México es ya un Estado fallido y que, por lo mismo, es urgente que alguien venga a poner orden a este caos: quizá los estadounidenses, por ejemplo, con acciones mucho más enérgicas que la iniciativa Mérida, acaso con agentes actuando en territorio nacional.
Insisto, esto no lo dicen los Valseca, sino que se desprende del editorial implícito de la NBC del viernes pasado. Habrá qué seguir de cerca la evolución de este caso y ver si de estas entrevistas sale algo productivo para México.
TDR ha afirmado que lo hace al considerarlo una recuperación de dinero obtenido ilícitamente por los empresarios. ERPI es acusado de secuestrador en Guerrero, pero tampoco ha habido pruebas ni reivindicaciones que lo constaten.
Luego entonces, ¿podemos estar seguros de que EPR no plagió a García Valseca? No, claro que no. Siempre cabe la posibilidad de que en público nieguen una práctica privada que les genere dividendos y que no les acarree mala imagen social.
¿Fue el modus operandi de lo que pasó en San Miguel de Allende el 13 de junio de 2007 consistente con un secuestro político? No lo parece. Cuando menos no por los eperristas; no sabemos si otra guerrilla pudo haber actuado. Esto fue lo que comenté al equipo de la NBC.
La explicación del martillo en el asiento trasero del Jeep parece insuficiente como una señal de plagio guerrillero. Los secuestradores nunca se identificaron con la familia como tales. Contra lo que habían hecho en anteriores situaciones (Harp,Lozada) ahora balearon a la víctima a manera de represalia, lo cual sería más compatible con la delincuencia común. No difundieron un comunicado vanagloriándose de la retención, dirían ellos, de uno de sus enemigos de clase. Hay que recordar también que en esta lógica revolucionaria todo acto, así sea de financiamiento, siempre pretende ser profundamente político.
Los agentes de la AFI, dependiente de la Secretaría de Seguridad Pública federal siempre han argumentado con mucha seguridad que en este caso, como en el de Paola Gallo, fue el EPR o una de sus células las que actuaron. Se reservan los detalles, dicen, por razones de seguridad nacional.
¿Qué hay de especial en el tema García Valseca que hace tan herméticos a los cuerpos de orden público a difundir detalles del episodio?, ¿por qué callar? De acuerdo con Jayne Rager, esposa de la víctima, ni siquiera a la familia se le ha permitido ver el expediente del caso.
En una lógica de defensa del Estado y las instituciones, la contrapropaganda también juega un papel importante. ¿Por qué no desmentir con hechos y pruebas que el EPR sigue secuestrando, pese a que ellos lo nieguen?
¿O es que no fue el EPR ni guerrilla alguna? Si, por el contrario, fue una banda de criminales del orden común, ¿por qué no decirlo, como ha sucedido en otros casos? “Fue la banda del Rojo, del Azul o del Verde…”
El silencio extraña. La opacidad mete dudas. ¿O es que hay algo más? ¿Acaso se protege a alguien?, ¿policías o soldados, por ejemplo? Mientras no se aclaren los detalles ni se exhiban las pruebas, toda especulación sigue abierta.
Ahora bien, ¿qué buscan Jayne y Eduardo? Él está libre y, hasta donde sabemos, sano. En México ya se le dio carpetazo a su asunto. ¿Para qué moverle entonces? ¿Para qué tanta publicidad en medios tan influyentes de Estados Unidos?
Ellos dicen que para revelar la veradera situación de inseguridad que se vive en el país, dar a conocer su testimonio y ayudar a que de esta manera mejoren las cosas y nadie vuelva a vivir el infierno de un ser querido secuestrado.
Y sí, las cosas están mal. Las familias Martí, Vargas Escalera, Miranda de Wallace, Morera, son apenas la punta del iceberg de una tragedia nacional, prohijada por la impunidad con que actúan las bandas de secuestradores, gracias a sus nexos con autoridades y policías corruptas.
Aun así, el timing de la exposición mediática de los Valseca parece reforzar más la imagen en el exterior de que México es ya un Estado fallido y que, por lo mismo, es urgente que alguien venga a poner orden a este caos: quizá los estadounidenses, por ejemplo, con acciones mucho más enérgicas que la iniciativa Mérida, acaso con agentes actuando en territorio nacional.
Insisto, esto no lo dicen los Valseca, sino que se desprende del editorial implícito de la NBC del viernes pasado. Habrá qué seguir de cerca la evolución de este caso y ver si de estas entrevistas sale algo productivo para México.
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lunes, 8 de marzo de 2010
EPR y Eduardo García Valseca (1)
El viernes pasado se difundió por la televisión abierta estadounidense el programa Dateline, de la cadena NBC, en el que se aborda el tema del secuestro de Eduardo García-Valseca, heredero del coronel José García Valseca, quien fuera fundador de la Organización Editorial Mexicana, que edita el periódico El Sol de México.
Eduardo fue secuestrado por un comando armado el 13 de junio de 2007 en San Miguel de Allende, Guanajuato, junto con su esposa Jayne Rager. Los golpearon a ambos y a ella la dejaron en libertad para negociar el rescate.
Jayne buscó apoyo del entonces embajador de EU en México, Tony Garza y de un negociador privado, Félix Batista. No consiguió nada. Se acercó a la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), dependienet de la Secretaría de Seguridad Pública, encabezada por Genaro García Luna, quienes todo el tiempo le aseguraron que su esposo había sido secuestrado por un núcleo guerrillero del Ejército Popular Revolucionario (EPR).
Pasaron siete meses de zozobra. Al incumplirse un plazo de entrega de dinero, los plagiaros le dispararon dos veces en la pierna izquierda y una en el brazo del mismo lado.
Fue liberado el 24 de enero de 2008 tras el pago de un cuantioso rescate cuya cifra la familia mantiene en secreto. Nadie fue arrestado. Eduardo y Jayne se fueron del país.
Hasta ahí hubiera quedado el tema, si no es que el 12 de agosto del año pasado, Eduardo y Jane hablaron de su secuestro para el Washington Post, hablando del clima de inseguridad que priva en México y de lo falso que es la campaña de propaganda del gobierno federal que afirma que se combate el crimen de frente y con decisión.
Señalaron que su intención de hacer tales declaraciones es porque aman a México y desean que esta situación de terror termine.
El reportaje del fin de semana pasado en la NBC va en el mismo sentido, aunque con el agregado de que un equipo de reporteros vino en febrero pasado a la ciudad de México a entrevistar funcionarios, analistas y testigos de los hechos, para tratar de entender lo que pasó en el caso concreto de Eduardo y cuál es el estado del secuestro como fenómeno delincuencial en el país.
Se fueron con más dudas que certezas. De hecho, uno de los temas que resultaron quedar más endebles fue el de las pruebas de que fue el EPR quien plagió a García Valseca, ya que sólo se cuenta con la palabra de la autoridad, pues los secuestradores en ningún momento se identificaron ante Jayne, ni difundieron comunicado político alguno.
Al parecer todo lo que hay es que se encontró dentro del jeep del secuestro un martillo, que un agente dedujo era la marca “que dejan en sus secuestros los comunistas o socialistas de hoz y martillo”, como lo son los guerrilleros.
Si hay más pruebas de que fue una acción de financiamiento guerrillera, la familia nunca ha tenido acceso a ellas. Los periodistas tampoco. Sólo se cuenta con la afirmación oficial, sin más detalle, de que ellos fueron, lo que se ha vuelto la verdad oficial. Punto.
Es un hecho que tradicionalmente las guerrillas mexicanas han secuestrado a sus enemigos de clase, empresarios y funcionarios, para financiar sus acciones. Pero, ¿qué pasó en este caso?
Seguiremos analizándolo acá el miércoles próximo.
Eduardo fue secuestrado por un comando armado el 13 de junio de 2007 en San Miguel de Allende, Guanajuato, junto con su esposa Jayne Rager. Los golpearon a ambos y a ella la dejaron en libertad para negociar el rescate.
Jayne buscó apoyo del entonces embajador de EU en México, Tony Garza y de un negociador privado, Félix Batista. No consiguió nada. Se acercó a la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), dependienet de la Secretaría de Seguridad Pública, encabezada por Genaro García Luna, quienes todo el tiempo le aseguraron que su esposo había sido secuestrado por un núcleo guerrillero del Ejército Popular Revolucionario (EPR).
Pasaron siete meses de zozobra. Al incumplirse un plazo de entrega de dinero, los plagiaros le dispararon dos veces en la pierna izquierda y una en el brazo del mismo lado.
Fue liberado el 24 de enero de 2008 tras el pago de un cuantioso rescate cuya cifra la familia mantiene en secreto. Nadie fue arrestado. Eduardo y Jayne se fueron del país.
Hasta ahí hubiera quedado el tema, si no es que el 12 de agosto del año pasado, Eduardo y Jane hablaron de su secuestro para el Washington Post, hablando del clima de inseguridad que priva en México y de lo falso que es la campaña de propaganda del gobierno federal que afirma que se combate el crimen de frente y con decisión.
Señalaron que su intención de hacer tales declaraciones es porque aman a México y desean que esta situación de terror termine.
El reportaje del fin de semana pasado en la NBC va en el mismo sentido, aunque con el agregado de que un equipo de reporteros vino en febrero pasado a la ciudad de México a entrevistar funcionarios, analistas y testigos de los hechos, para tratar de entender lo que pasó en el caso concreto de Eduardo y cuál es el estado del secuestro como fenómeno delincuencial en el país.
Se fueron con más dudas que certezas. De hecho, uno de los temas que resultaron quedar más endebles fue el de las pruebas de que fue el EPR quien plagió a García Valseca, ya que sólo se cuenta con la palabra de la autoridad, pues los secuestradores en ningún momento se identificaron ante Jayne, ni difundieron comunicado político alguno.
Al parecer todo lo que hay es que se encontró dentro del jeep del secuestro un martillo, que un agente dedujo era la marca “que dejan en sus secuestros los comunistas o socialistas de hoz y martillo”, como lo son los guerrilleros.
Si hay más pruebas de que fue una acción de financiamiento guerrillera, la familia nunca ha tenido acceso a ellas. Los periodistas tampoco. Sólo se cuenta con la afirmación oficial, sin más detalle, de que ellos fueron, lo que se ha vuelto la verdad oficial. Punto.
Es un hecho que tradicionalmente las guerrillas mexicanas han secuestrado a sus enemigos de clase, empresarios y funcionarios, para financiar sus acciones. Pero, ¿qué pasó en este caso?
Seguiremos analizándolo acá el miércoles próximo.
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