lunes, 9 de enero de 2017

EPR respalda inconformidad popular ante gasolinazos

A LOS PUEBLOS DEL MUNDO
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
A LOS ORGANISMOS NO GUBERNAMENTALES DEFENSORES DE LOS DERECHOS HUMANOS
A LAS ORGANIZACIONES POLÍTICAS, POPULARES Y REVOLUCIONARIAS
A LOS TRABAJADORES DE LA EDUCACIÓN

¡HERMANOS, HERMANAS, CAMARADAS!

Las acciones de descontento y manifestación popular que privan en el país no son actos de vandalismo ni actos delincuenciales, son expresión de la voluntad popular en respuesta legítima a las medidas antipopulares emanadas de las reformas burguesas de carácter neoliberal.

El descontento, la protesta y manifestación popular que hoy las masas trabajadoras diseminan en su legítimo derecho por lo largo y ancho del país contra las medidas antipopulares del régimen, son consecuencia inevitable de la política económica aplicada de manera solicita y servil por el Estado mexicano en función de los intereses imperialistas por más de 34 años.

Sumergido el país en una profunda recesión económica, y a consecuencia de ello una miseria creciente en las condiciones materiales de existencia del pueblo, la presente junta administrativa impone más medidas antipopulares que se materializan en mayor pauperización para las masas trabajadoras y en mayores beneficios para los oligarcas.

Es el caso de la liberación del precio de los combustibles, medida antipopular que ha impuesto la junta administrativa a exigencia del capital monopolista y en beneplácito de sus amos imperialistas.

Medida pro oligarca auspiciada por la junta administrativa para generar prácticas monopolistas basadas en la escases artificial y la especulación para así justificar las medidas de la reforma energética, el entreguismo y garantizar altas tazas de ganancia a los oligarcas que se han apropiado de dicha rama de la producción con el despojo legalizado y potentados por el estado de derecho oligárquico.

Además, tiene como propósito inmediato recaudar más ingresos para el estado burgués mexicano, quien busca con ésta y otras medidas antipopulares costear el déficit financiero del gasto público y en particular el sostén de los cuerpos policíaco-militares para que sigan perpetrando el terrorismo de Estado contra el pueblo en todo el país.

El actual incremento abrupto y creciente del precio de las mercancías muy por encima de su valor, es producto de las prácticas monopolistas auspiciadas por el gobierno antipopular, universo de mercancías que en relación con el precio del salario ha provocado un proceso inflacionario creciente. Esto ha traído como consecuencia inmediata mayor precarización en las condiciones de vida del campesino pobre, el proletariado, sectores populares y los pequeños propietarios.

Estas son las causas inmediatas del descontento, manifestación y protesta popular ante las cuales cacaraquean iracundos los señores reaccionarios, criaturas que personifican al capital, la servidumbre de la burguesía como lo son los politicastros, voces y plumas mercenarias de los monopolios de la comunicación quienes destacan por ser apologistas del terrorismo de Estado y la represión, no contentos, exigen medidas autoritarias con rasgos fascistas contra el pueblo movilizado.

Ni actos vandálicos, tampoco enojo y rabia, mucho menos actos de ciudadanos estúpidos como lo difunden los epígonos del régimen y los monopolios de la comunicación. Contrario a ello, es de retrogradas y reaccionarios no asumir que lo que se vive en el país es reflejo del repudio popular al régimen neoliberal, es el pueblo manifestando su legítima voluntad contra sus verdugos.

Solo quien es enemigo del pueblo, niega que el actual repudio popular al régimen crece en relación a la magnitud de las medidas antipopulares y los efectos nefastos contra el pueblo de las reformas burguesas de carácter neoliberal impuestas como ley a punta de violencia y demagogia institucional.

Ahí donde los enemigos del pueblo ven actos de vandalismo, saqueos, actos anárquicos, entre otros epítetos que criminalizan a la voluntad popular, en realidad lo que sucede es la crítica política de las masas al régimen expresada en formas de lucha y protesta justas que en legitimidad se apropian el producto de su trabajo concentrado en su forma de mercancía en los almacenes y expendios monopolistas.

Ungidos con la impunidad que les otorga la institucionalidad burguesa y el odio de clase hacia el pueblo como ideario político, los personeros del Estado mexicano responden a la voluntad popular con mayor represión y medidas policíaco-militares con rasgos fascistas como política de gobierno.

La junta administrativa lejos de solucionar las demandas populares aplica medidas represivas e impone estados de sitio y toques de queda comandados por los militares en coordinación con el mando único, amenaza impedir con la violencia institucional toda manifestación popular, condición que hoy se expresa en más de mil quinientos detenidos en todo el país, trabajadores transportistas violentados con medidas represivas político-administrativas y masas populares reprimidas por los cuerpos policíaco-militares, actos que a todas luces constituyen una injusticia política y engrosan las cifras de víctimas del terror del régimen contra el pueblo.

Si se trata de encontrar responsables, no es necesario hacer supuestas investigaciones de inteligencia, ni alharacas esquizoides, los únicos responsables son los politicastros quienes firmaron el Pacto por México, aprobaron solícitamente las reformas burguesas de carácter neoliberal y alimentan las mentiras económicas de la junta administrativa, todo en beneplácito de la política transexenal del régimen.

Los señores ungidos en la junta administrativa y aquellos amantes de la violencia institucional amparados en el poder de los monopolios en sus sobresaltos hipócritas, omiten perversamente que la magnitud de la ilegitimidad popular del régimen es reflejo de la magnitud de la crisis política que vive y que en respuesta a dicha circunstancia sociopolítica la junta administrativa robustece el Estado policíaco-militar, al estado de derecho oligárquico y en contubernio con los monopolios de la comunicación allana el camino para imponer una dictadura militar como máxima expresión de ambos rasgos del Estado burgués mexicano; omiten que el régimen es quien causa la violencia y ellos como personificación del mismo son quien la perpetran y alimentan con sus medidas antipopulares.

El pueblo subsumido en una miseria creciente producto de la explotación y opresión capitalista, las masas trabajadores condenadas a la inmunda condición del pauperismo producto de las medidas antipopulares del régimen, tienen el inalienable derecho a la protesta y a luchar por una forma de vida que no sea deshumanizante. Oponerse a esta razón histórica constituye una franca contrariedad a los intereses populares y atenta contra el género humano, eso, sólo lo hace un gobierno antipopular de un régimen totalitario.

Nuevamente las circunstancias sociopolíticas y económicas confirman la necesidad política-organizativa del pueblo, es necesario construir y organizarse en organismos de combate popular para resistir y hacer frente a las medidas antipopulares del régimen.

Ahí donde existe voluntad popular de combatir, donde emergen acciones legítimas de descontento y protesta popular es necesario despojarse de la tendencia a huir cuando llegan los cuerpos policíaco-militares y enfrentarlos con la autodefensa popular.

Sí el poder burgués endurece su aparato opresor y lo enfila en franca represión contra las masas populares movilizadas y en protesta contra el régimen, es deber de todo aquel que se digne ser pueblo retomar las formas de lucha combativa que han dado frutos a lo largo de la historia, desarrollarlas y enriquecerlas con la creatividad para hacer frente a la política represiva del régimen, y, hacer de la lucha popular combativa herramienta para transformar las relaciones de producción burguesa y un instrumento dirigido contra los símbolos corpóreos de la dictadura del capital.

Son tiempos donde la solidaridad entre hermanos de clase debe aflorar en torno al interés común, es necesario sacar de las prisiones del régimen a los hermanos explotados y oprimidos que han sido víctimas de represión ejercida por el gobierno antipopular contra las masas inconformes, son tiempos de construir la unidad popular entorno a la transformación radical del país por métodos revolucionarios.

¡JUICIO Y CASTIGO A LOS CRIMINALES DE ESTADO!
¡VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!
¡LIBERTAD A TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA!

¡POR LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!
¡VENCER O MORIR!

¡POR NUESTROS CAMARADAS PROLETARIOS!
¡RESUELTOS A VENCER!

¡CON LA GUERRA POPULAR!
¡EL EPR TRIUNFARÁ!

COMITÉ DE PRENSA Y PROPAGANDA DEL PARTIDO DEMOCRÁTICO POPULAR REVOLUCIONARIO
PDPR

Año 52.
República mexicana, a 8 de enero de 2017

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